Mujeres, Agrotóxicos y Salud

Este 8 de marzo, día histórico en la lucha por los derechos de todas las mujeres, manifestamos nuestra preocupación y estado de alerta ante las dolencias que padecen las mujeres que trabajan y viven en el ámbito rural de nuestro país.

Como se ha demostrado científicamente, los millones de litros de agrotóxicos que se emplean en los cultivos que abarcan la mayor parte de la tierra cultivable de Argentina, causan daños irreversibles en el ambiente y la salud. Específicamente en el caso de las mujeres, el contacto con plaguicidas como el DDT, paratión, PCB, paraquat, 2 4-D, glifosato, generan: envenenamiento, parálisis, convulsiones, acumulación del veneno en la leche materna, lesiones en el cerebro, cambios en los embriones, abortos espontáneos, hipotiroidismo.

Estudios realizados han mostrado que el Roundup actúa como un disruptor endocrino, lo cual genera cáncer de mama, endometriosis, muerte embrionaria y fetal, malformaciones en la descendencia, pubertad precoz, cáncer vaginal, deformación en los órganos reproductivos, modificación del funcionamiento de las hormonas tiroideas (KACZEWER, 2009)

Asimismo, quienes nos desempeñamos como docentes en escuelas rurales fumigadas (y/o a la que asisten estudiantes de zonas rurales fumigadas) sabemos por la comunidad que en los últimos años aumentaron considerablemente los casos de cáncer, leucemia y abortos espontáneos. Lamentablemente, en muchos casos hay una ausencia de estadísticas oficiales, que se traduce en la complicidad del área de salud con los empresarios y el Estado.

Vivimos y convivimos con una sociedad que castiga a las mujeres que luchan por una ley de aborto seguro y gratuito, pero que mira para otro lado cuando el aborto es inducido por los agrotóxicos que les generan millones de dólares a un puñado de empresarios.

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