Ana Zabaloy nos habla de las Escuelas Rurales Fumigadas

“Las docentes rurales somos testigos privelegiadas del costo humano de este modelo basado en transgénicos y agrotóxicos”

Diseminadas entre las millones de hectáreas donde se producen intensamente commodities de exportación como soja y maíz, están las escuelas rurales donde aprenden miles de niños y niñas lo que les enseñan cientos de docentes: todxs ellxs expuestxs al contacto con los agrotóxicos que el modelo agroindustrial aplica cada vez en mayores cantidades.

Atrás de los slógans sobre “sustentabilidad”, “progreso” o “desarrollo” elaborados por las grandes corporaciones del agronegocio y repetidos por la enorme mayoría de nuestra clase política, se desarrolla cotidianamente una tragedia difícil de dimensionar y que expone con toda crudeza la barbarie del experimento a cielo abierto al que está expuesto el pueblo argentino.

En medio del silencio de autoridades, organismos de control, colegios profesionales y agrupamientos de productores, son cada vez más las voces que se levantan dejando en evidencia complicidades que van desde lo más pequeño y cotidiano, a lo más general y perverso.

Ana Zabaloy, que fundó la Red Federal de Docentes por la Vida, ya no está entre nosotrxs, pero su voz fue de las pioneras en este camino de lucha y denuncia. Nos queda su palabra amorosa y el ejemplo de su compromiso inquebrantable para defender las escuelas rurales y a quienes las habitamos; para avanzar hacia otro modelo agropecuario de la mano de la agroecología; para tener un campo poblado y diverso dónde sea posible crecer y vivir.

San Andrés de Giles – Agosto de 2017

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