Agrotóxicos en tiempos de pandemia

Soy Paola directora y docente rural de Baradero, en todo este tiempo que llevamos de aislamiento social siempre pensé en la suerte que tienen mis alumnos de vivir en el campo y no sentir el encierro que muchos sentimos hoy.

Después de más de cien días de no verlos (ya que son los padres los que se acercan a la escuela a retirar las tareas y módulos alimentarios) como los extraño mucho decidí ir a visitarlos a sus casas. Aproveche un hermoso y tranquilo día de sol y salí feliz hacia allá, no sólo por verlos, sino también porque era una buena excusa para sentir un poco de libertad y aire puro… Pero todo eso se esfumó en un instante al bajarme del auto en el primer campo y sentir ese olor nauseabundo que aún estaba en el aire y peor aún al escuchar el relato de la madre que me contaba que habían estado encerradas toda la mañana porque no se podía respirar ya que los que arrendaban el campo habían estado con las máquinas fumigando desde temprano.

Seguí mi viaje ya que quedaba mucho recorrido aún… Pero ahora con mucha tristeza al pensar que todo este tiempo estuve equivocada pensando que mis alumnos estaban protegidos y que el aislamiento no les afectaba como a los niños de las ciudades. ‌Sin embargo la pandemia pasará, pero ellos seguirán teniendo que encerrarse en sus casas cada vez que el «virus con ruedas o alas» ande cerca.

‌Cuando ya empezaba a volver una avioneta hacia sus vuelos rasantes… Quédate en casa… nos cuidamos entre todos… Que ironía.

Paola Kruger, docente rural de Baradero e integrante de la Red Federal de Docentes por la Vida

7 de julio de 2020

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